El Origen de las Cosas
La ignorancia NO es la felicidad…
El lenguaje científico… no tan científico
Mayo 20, 2007 on 12:27 am | En Palabras |Hablemos de nombres “raros” que designan los científicos a sus descubrimientos.
Kangaroo se utiliza en una lengua indígena australiana para expresar “no entiendo” , que coincide a la vez con la palabra inglesa que se designa al canguro. Cuando los navegantes británicos llegaron a Australia y preguntaban por el curioso animal que brincaba, los aborígenes, que desconocían la lengua de Shakespeare, sólo podían responder, como es obvio…kangaroo; de ahí el nombre del animal. Total, que si los aborígenes hubieran desembarcado en Inglaterra, los caballos podrían haberse llamado Idon’tunderstand. Sin embargo, esta anécdota tan curiosa quizá no sea tan fidedigna al haber varias versiones al respecto. Además, una palabra indígena parecida a “canguro” designa, efectivamente, a este animal.
Pero, ¿qué cabría decir del zoólogo bromista que bautizó con el nombre de su suegra, Carolina, a un pequeño crustáceo de triste aspecto que parásita las agallas de los peces… zoólogo reincidente al elegir nombres como Lonicra o Anilocra, que son anagramas de Carolina para crustáceos similares?
El gran naturista sueco Linneo también practicó este arte poco misericorde al llamar Siegesbeckia a una mala hierba, con la intención de mortificar a su oponente Siegesbeck.
Más romántico, un paleontólogo inglés enamorado de una compañera, de nombre Ella, llamó Ellaquismus a un trilobites que había descubierto. Pronunciado a la inglesa en los congresos, venía a resultar algo así como Ella kiss me (”Ella, Bésame”). Y si otro fósil, el “antecesor de la mujer” desenterrado en Etiopía en 1974, se llama Lucy, ello se debe a que por aquella época se escuchaba frecuentemente en la radio la canción de Los Beatles Lucy in the Sky with diamonds.
Además, el cielo está plagado de nombres femeninos (entre ellos, también estrellas del espectáculo). A finales del siglo XIX el barón Rothschild abonó al astrónomo inglés Palisa 50 libras por el derecho de denominar el asteroide 250 que éste había descubierto. El barón le puso Bettina, que era el nombre de su amada. Otros asteroides han recibido el nombre de los Beatles o de Frank Zappa.
Respecto a las formaciones geológicas que se aprecian sobre el planeta Venus, decicado a la diosa romana de la belleza y el amor, la Unión Astronómica Internacional decidió que únicamente llevarían nombres de mujeres célebres. Ya figuran Cleopatra, Coco Chanel, María Callas…sin olvidar a Christine Norden, que fue, según cuentan, la primera mujer en mostrar sus senos desnudos sobre un escenario.
Los físicos, a pesar de su fama de serios, no se libran. Así, el fullereno C60 debe la primera parte de su nombre a la admiración por parte de los investigadores que lo descubrieron al arquitecto Buckminster Fuller. En cuanto al término Big Bang, fue lanzado por el físico Fred Hoyle con la única intención de ridiculizar la teoría elaborada en 1948 por su colega George Gamow.
Por último, la palma del surrealismo científico se la lleva sin duda la palabra quark, que designan esas partículas elementales de la materia que se agrupan de tres en tres. El nombre tiene su origen en Three More Quarks for Mister Mark, una canción que el novelista James Joyce introdujo en Finnegans Wake. El libro de Joyce es un inmenso juego de palabras en todas las lenguas, prácticamente sin traducción posible.
En conclusión, ni el humor ni el sarcasmo están al margen del léxico científico. A veces no hay tanta distancia entre el juego de palabras y la manipulación del lenguaje.
Fuente: Hierro en las espinacas y otras creencias, Jean-François Bouvet.
2 comentarios »
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el chiste es nombrar las cosas,… menos mal que esos nombres tienen razon de ser,..
Comentario por Aldo Nicolás — Mayo 21, 2007 #
El lenguaje científico… no tan científico…
El gran naturista sueco Linneo practicó este arte poco misericorde al llamar Siegesbeckia a una mala hierba, con la intención de mortificar a su oponente Siegesbeck. En cuanto al término Big Bang, fue lanzado por el físico Fred Hoyle con la única …
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